Un niño con mascarillas
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DENUNCIA SINDICAL

Denuncian que no se dan datos de contagios en los colegios para que parezcan espacios seguros

Denuncian que no se dan datos de contagios en los colegios para que parezcan espacios seguros
El sindicato CGT asegura en un comunicado que "cuando se analizan los datos de aulas en cuarentena, podemos intuir la dudosa eficacia de los grupos burbuja".

La sección de Enseñanza del sindicato CGT en Andalucía, ha puesto en duda la eficacia de los llamados “grupos burbuja” en los colegios, y alerta sobre la evolución de los casos de positivos por Covid-19, que ha mantenido un ritmo de crecimiento acelerado “que no parece indicar que se haya alcanzado un punto de inflexión, y hace temer que a corto plazo se mantenga la tendencia al alza”.

CGT Enseñanza Andalucía denuncia que la Consejería de Educación no está proporcionando los datos de alumnado y personal afectado por COVID, de aulas clausuradas ni de centros cerrados.

En la provincia de Granada (la única que suministra datos de manera regular y fluida) la realidad es incontestable: la cifra de personas con infección activa se ha multiplicado casi por 4 entre el 8 y el 26 de octubre. En concreto, los casos activos entre el alumnado se han multiplicado por 3,7 (de 440 a 1628) y entre el personal educativo por 3,9 (de 63 a 248).

Proporción similar se da en Sevilla, donde los casos se han triplicado en las dos últimas semanas.

Para apoyar sus afirmaciones, el sindicato expone algunos casos que se están dando en colegios e institutos de Andalucía.

Un ejemplo es el del IES Polígono Sur de Sevilla, donde hay al menos siete docentes positivos y 18 confinados, aproximadamente un 25% de la plantilla. “Con una plantilla tan mermada, es imposible atender al alumnado, que sigue asistiendo junto al profesorado al módulo donde se han detectado los casos como si no pasara nada”, denuncian desde CGT.

Otro ejemplo está en el Campo de Gibraltar, concretamente en el CEIP Andalucía de La Línea, donde no se pone en cuarentena a un grupo cuya tutora ha dado positivo. Algo similar ha ocurrido en el CEIP Buenos Aires de la misma localidad.

“Cuando se analizan los datos de aulas en cuarentena, podemos intuir la dudosa eficacia de los grupos burbuja, en los que dado que el alumnado no interactúa en el colegio con miembros de otros grupos no hay que adoptar especiales medidas de prevención en el aula. Puede que esta estrategia haya servido para evitar el cierre temporal de un mayor número de centros, optando por la cuarentena de unidades concretas”, aseguran.

Denuncian que el concepto de contacto estrecho se ha ido relajando cada vez más, con la intención de transmitir la idea de que los centros escolares son entornos seguros, y que los casos confirmados entre la comunidad educativa representan porcentajes muy bajos de la población usuaria de los mismos.

“La evolución de la epidemia, especialmente en Sevilla y Granada, se ha descontrolado, pero nos quieren hacer creer que la escuela nada ha tenido que ver. Que la distancia entre bancas sea de un palmo en muchas aulas andaluzas, haya ratios excesivas, espacios mal ventilados y cada vez se hagan menos pruebas habrá influido bastante”.

Alertan que con la llegada del mes de noviembre, con su descenso de temperaturas, hará más difícil garantizar la ventilación en las aulas sin incurrir en el incremento del riesgo de contraer otras enfermedades habituales en esta época. La ventilación natural, que puede proteger del COVID-19, será una vía ampliada de acceso a las aulas para estos otros virus, algunos de síntomas compatibles con el COVID-19.

Denuncian que no se dan datos de contagios en los colegios para que parezcan espacios seguros
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