Opinión

El líder silencioso

El líder silencioso

El Algeciras rinde tributo a uno de sus símbolos. Canterano, triunfó fuera, perdonó dinero y volvió para seguir mostrando su compromiso, honradez y algecirismo. Un caballero dentro y fuera del campo, ejemplo para las nuevas generaciones.

Adrián Máiquez Pérez será, muy a su pesar, protagonista en la cita del domingo en el Mirador. El lateral derecho ha jugado más de 300 partidos con la elástica rojiblanca. Casi habría que dejar de escribir. Con eso está dicho casi todo, así que amigo, perdona por seguir con estas líneas que me apetece dedicarte. La exigente y sabia grada algecirista tiene en él a uno de los símbolos recientes. En ese selecto y exclusivo grupo están él, Javi Chico o Mario, como mitos de los últimos tiempos. 

El nombre de Máiquez pasa,desde ya, a engrosar una lista que da miedo sólo con citarla. Desde Mateo, Periquito, Del Cura, Ocaña o Julio Cabello, entre otros, el eterno número 2 de nuestro equipo, es ya leyenda. Por aquello de la edad , ya van cayendo años, uno puede contar en los medios de comunicación en los que he trabajado y trabajo lo que ha vivido en primera persona, por lo que de Máiquez casi podría escribir un libro.

Hay líderes en los vestuarios que alzan la voz, otros que tienen carisma por su forma de ser, otros por su influencia en el juego, y también los hay que son silenciosos. Ahí entra mi querido, admirado y quizás nunca bien ponderado, Adrián.

Su juego, su compromiso y entrega en el campo, lo de su algecirismo casi huelga citarlo, han propiciado que durante muchos años -no es fácil en nuestro club y lo sabes-, todos los que han ocupado la caseta, técnicos, jugadores de la casa o llegados desde fuera, lo respetasen pese a sus pocas intervenciones, ya sean públicas o en la trastienda. Claro que cuando Máiquez hablaba todos escuchaban, reflexionaban y entendían que aquello tenía un sentido.

Ha sido ejemplo para sus compañeros y lo debe ser para  las futuras generaciones. Oñate, que ha tenido la suerte de estar con él, quizás en unos años nos contará lo que ha aprendido al lado de un maestro silencioso y que hablaba lo justo, pero que se comprometía más allá de lo profesional. Y es que el Algeciras siempre estaba un peldaño por encima de cualquier otra cosa para él. "La gente es increíble", "nuestra afición no merece esto", "les hemos fallado". Respuestas a preguntas de servidor, reflexiones a vuela pluma tras un gran partido o un descenso, siempre la gente, el club, todo por encima de individualismos. Ese era el Máiquez capitán.

Sacrificó muchas cosas, Soraya y su familia pueden dar fe de ello, se marchó para triunfar pero con el deseo, siempre presente, de volver a su casa. Lo hizo ya consagrado, y manteniendo esa ética que aprendió en vestuarios complejos, que de todo ha tenido en su dilatada y exitosa trayectoria, para luego aplicar, a su manera, lo que supone ese escudo que tantas alegrías y también sufrimientos te ha/nos ha dado.

Me consta que la espina de Astorga, el otro día lo comentamos en Puerta 51, te la llevas. Pero también el orgullo de ser uno de los nuestros, de los que ha puesto de acuerdo a una afición que siempre se ha visto reflejada en ti. Podrás contar a tus hijas, algeciristas desde la cuna, que su padre apenas recibió un reproche de su gente y eso, lo sabes, pocos lo pueden decir.

Afortunadamente, el club y tú, volvéis a encontraros. Pelillos a la mar, siempre has ido de cara y eso, te lo puedo asegurar, no siempre hace gracia. Ahora, con ese reconocimiento, me niego a escribir despedida, se cierra una etapa. Espero que se abra otra ya que considero, como algecirista, que tienes mucho que aportar. Saber estar, caballerosidad, dentro y fuera del campo, y sobre todo algecirismo del bueno.

Gracias compañero, han sido abrazos, lágrimas, ascensos, descensos, crónicas, críticas que también las has aceptado con caballerosidad, pero sobre todo es un lujo sentir que a tu equipo, al que me enseñaron a amar desde muy pequeñito, estaba representado en el lateral derecho y mucho más alla, por ti.

Siempre shiraaa y que te vaya bonito, decidas lo que decidas. Un beso a las niñas y a Soraya.