Opinión: José Antonio Ortega Espinosa

No se puede vivir siempre en el alambre

La trama de los espionajes a políticos que está ahora en candelero me ha traído a la memoria el recuerdo de las historietas de Mortadelo y Filemón, con su T.Í.A., y las de Anacleto, agente secreto.

Cree el ladrón que todo el mundo es de su condición

Vengo dándole vueltas desde hace días a la cantinela con la que el Partido Popular, su entorno y sus medios afines han tratado de contrarrestar los efectos del conocido como “caso de las mascarillas”, que afecta al Ayuntamiento de Madrid.

¡Cuidado con lo que desean!

Hoy hemos sabido que la Fiscalía Anticorrupción se ha querellado contra los empresarios Alberto Luceño Cerón y Luis Medina por un delito de estafa agravada, falsedad en documento mercantil y blanqueo de capitales. Y hemos sabido también que la víctima de dicha estafa ha sido el Ayuntamiento de Madrid. 

A la chita callando

Lo de colar a hurtadillas y como el que no quiere la cosa una reforma legal para asegurar el futuro de la actual fiscal general del Estado es una metedura de pata del Gobierno, o de una parte de este, la que representa al PSOE. Otra más, por cierto, y me temo que no la última.

La cuadratura del círculo

Estos días me he acordado de aquella frase que acuñara el ahora expresidente Felipe González, “la cuadratura del círculo”, con motivo del debate suscitado en torno a las medidas que se debían o no adoptar para paliar las consecuencias económicas del conflicto bélico de Ucrania.

Decepción, pero no sorpresa

Dijo de Gaulle que entre países no hay amistad, sino intereses. Así es y así lo ha sido siempre. La historia común, las afinidades lingüísticas y culturales, los vínculos religiosos, étnicos o raciales pueden influir en las relaciones de los estados modernos, pero, al final, lo que priman son los intercambios comerciales, las relaciones fronterizas de vecindad y la defensa, esto es, la geopolítica y la geoestrategia. En este marco es en el que se ha de entender el movimiento que, según se comenta, ha hecho el Gobierno de España respecto a Marruecos.

La esperanza es lo último que se pierde…

La Conferencia de Presidentes Autonómicos que se celebró el pasado fin de semana en la isla de La Palma parece ser que concluyó con un balance que se puede considerar positivo, y eso, en un país como el nuestro, en el que por causa de algunos más que de otros siempre andamos a la gresca, es una buena noticia. 

Telespectador crítico

Acabo de ver por televisión una entrevista que me ha cabreado y también me ha hecho reflexionar. Ha sido en el programa “Todo es mentira” de Cuatro.

Debatiendo sobre la guerra

Aquí en España hay quienes no han tardado en utilizar lo que está pasando en Ucrania y las causas del conflicto para tratar de reforzar sus planteamientos ideológicos y políticos. Y es que, como suele decirse, todo quisqui intenta arrimar siempre el ascua a su sardina. 

Pido la paz y la palabra

En contra de lo que escribiera Clausewitz, la guerra no es la continuación de la política por otros medios, es, como dijera no sé quién, con mucho acierto, el fracaso de esta. Y en el caso del conflicto que se vive en Ucrania está claro que la política, por desgracia, ha fracasado, una vez más. 

No son lo mismo

En el debate político nacional se recurre a equiparar la extrema izquierda con la extrema derecha por aquello de que los extremos se tocan. Y con razón, sin duda, al menos en parte.

¿Cambio de ciclo?

Hay análisis para todos los gustos después de cada cita con las urnas. Digamos que, como las opiniones, se distribuyen a la carta, a gusto del consumidor. Y el caso de los últimos comicios autonómicos celebrados en Castilla y León el 13 de febrero no iba a ser una excepción.