Opinión

17 noes y una firma en papel mojado

17 noes y una firma en papel mojado

Sánchez y Rivera tardan solo 60 días en desdecirse, mentir, engañar, manipular, vender..., a sus votantes a cambio de un minuto de gloria

No me voy a andar con rodeos, no suelo hacerlo, pero esta vez menos. No salgo de mi asombro ante la sumisión de la mayoría de los votantes del PSOE y Ciudadanos, tras el acuerdo inútil e inservible al que han llegado ambas formaciones para no se sabe bien qué. Un acuerdo que Pedro Sánchez ya ha firmado sin someterlo a las bases, unas bases que no van a ser consultadas con la "letra y la música" del acuerdo, sino con una absurda y ambigua pregunta.

"Ni morado, ni naranja", decía Pedro Sánchez cuando se le preguntaba por pactos de gobierno. "No formaremos parte de un gobierno de perdedores", es lo que vendía Albert Rivera. Pero la fuerza del poder, la cercanía del sillón es tan fuerte que hasta Podemos se ha olvidado ya de los desahuciados, los pobres, y hasta de la casta, y lleva semanas lampando por sillones y ministerios.

En España las elecciones generales, aunque eso joda a mucha gente, las ganó el Partido Popular, solo el Partido Popular. Los demás perdieron y bien. El PSOE cosechó el peor resultado de su historia, Podemos se quedó en un pírrico 12% con 42 diputados, y Ciudadanos al que las encuestas lo situaban como segunda fuerza, se fue a la cola de los cuatro aspirantes.

Con esos mimbres la oferta estaba encima de la mesa, un pacto PP-PSOE-Ciudadanos que daba estabilidad, que sumaba 252 diputados, que servía para poner en marcha reformas y estabilizar la situación de recuperación antes de afrontar unas nuevas elecciones en a medio plazo.

Pero no, Pedro Sánchez quiere acostarse con su señora en la cama de matrimonio de Moncloa, será un sueño erótico o algo por el estilo, porque si no, no se entiende que dijera 17 veces que no al Partido Popular, que se negará a reunirse, a hablar, a dialogar, a pactar. 17 veces que dijo no al partido más votado. 17 oportunidades perdidas para dar estabilidad al país.

Y menos aún se entiende que venda un acuerdo inservible con Ciudadanos, segundo y cuarto clasificados, para tratar de forzar al Partido Popular, primer clasificado, a que estafe a sus votantes y deje pasar a ese señor maleducado que es incapaz de hacer autocrítica, que va de limpio con un partido detrás manchado hasta las cejas, que va de estadista y se tiene que volver de Bruselas con el rabo entre las piernas.

¿No es mas fácil que PSOE y Ciudadanos apoyen al partido más votado? ¿No sería eso más coherente con la situación política actual?

Parece que no. Parece que aquí lo que vale es lo que hace ese partido que hace solo cuatro años se fue del gobierno, salió huyendo porque no sabía qué hacer con el país, dejando una situación insostenible. Tan vergonzosa me parece la actitud de Pedro Sánchez, que no tiene rubor en hablar de corrupción teniendo lo que tiene en Andalucía, una Andalucía que ni pisa precisamente para no mancharse más de lo que está.

Dicho todo esto, es una lástima que el Partido Popular no haya sabido leer el partido y su entrenador siga en el puesto. De haber optado por una retirada a tiempo, hoy sería recordado como un buen presidente que supo rescatar a España, y cuyo único lunar fue no saber atajar la corrupción de muchos de los suyos. Y mientras más tiempo pase..., aquí no gana nadie y pierden los españoles.