Opinión

Acuamed y Fitonovo

Acuamed y Fitonovo

Resulta curioso que el PSOE no haya explicado nada del caso que afecta a sus dos ex alcaldes y pida explicaciones sobre el caso Acuamed

Muchas veces los políticos, y los que no son políticos, nos piden a los que tenemos la oportunidad de informar a los ciudadanos a través de algún medio de comunicación, que lo hagamos con rigor, de manera imparcial y dejando a un lado las opiniones. Y llevan razón, pero los que estamos al otro lado de la pantalla, del micrófono o de las páginas de un diario, tenemos también la obligación de contar las cosas como son, y no como quieren los políticos que sean. Y eso, ya no gusta tanto.

El caso Acuamed, que ha salpicado a Algeciras por la forma en la que según el ex director general, ha sido adjudicada la obra, se ha convertido en un escenario propicio para el cruce de acusaciones y reproches, pero que tiene un trasfondo que el PP no sabe explicar, y que la oposición, en este caso el PSOE, no quiere reconocer.

La obra es una realidad por la insistencia del alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, quien según todos los ministros, secretarios generales, directores y altos cargos del Partido Popular, incluido el mismísimo presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, "es un coñazo". Así de rotundo lo dijo un alto cargo del PP en una comida con los medios hace unos meses, y es que todos reconocen como Landaluce los persigue por los pasillos del Congreso siempre "con Algeciras en la boca".

¿Que se ha adjudicado de manera "un poco en falso"? Eso es algo que tendrán que investigar los tribunales de justicia, quienes en todo caso apuntan a Acuamed, adjudicataria de la obra, y no ni el alcalde, ni al Ayuntamiento de Algeciras.

Pero claro, para el PSOE local, para Fernando Silva, reconocer esto es perder la oportunidad de atizar al alcalde. Si ya le atiza cuando ve una papelera llena en Getares o una baldosa rota en la Plaza Alta, imagínense como se relamería cuando vio el nombre del alcalde relacionado con Acuamed y en un periódico de tirada nacional.

Da igual si el alcalde convocó a los portavoces en tiempo récord, da igual que se hayan ofrecido explicaciones, da igual lo que se haga, Fernando Silva y el PSOE quieren sangre, y no les valdrá nada de lo que se les diga. Ellos dicen que quieres saber más, que los ciudadanos tenemos derecho a saber, que ellos quieren solo que se garantice la limpieza del proceso..., y nosotros los medios debemos trasladarles todo eso. Y lo hacemos, pero me van a permitir que les recuerde algo.

El alcalde, José Ignacio Landaluce, está limpio, no está imputado, ni investigado, y el Ayuntamiento de Algeciras no participa del proceso de adjudicación de la obra de los colectores. En cambio, los dos ex alcaldes del PSOE, Tomas Herrera y Diego Sánchez Rull, a los que curiosamente asesoraba Fernando Silva, están imputados, investigados, con hasta cinco cargos a sus espaldas y fianzas millonarias por el caso de la adjudicación del Body Factory a la empresa Fitonovo, en un proceso en el que participó el Ayuntamiento de Algeciras y donde tres técnicos también están imputados.

El caso Madeja, del que es pieza separada la Operación Enredadera donde se enmarca la investigación a Fitonovo, se lleva instruyendo desde 2015 en la Audiencia Nacional en Madrid, y no he visto al señor Fernando Silva dar ni una sola explicación sobre este caso, ni exigir dimisiones (la suya propia, por ejemplo), ni pedir comisiones de investigación..., nada, le importa un comino lo que sus compañeros de partido hayan hecho, no le importa la repercusión que tiene para la ciudad, y se ha limitado a pedir respeto por la presunción de inocencia de sus dos ex jefes.

La misma presunción de inocencia que no pide ahora para un alcalde de Algeciras, cuyo único delito ha sido ser un "coñazo" pidiendo para su ciudad las mejoras que el PSOE en ocho años de gobierno en Madrid, Sevilla, Cádiz, Algeciras y Mancomunidad, fueron incapaces de conseguir.

Esto, se pongan como se pongan, es rigor, imparcialidad y contar la verdad, la única verdad y nada más que la verdad. Y los datos son irrefutables.