Opinión

La Algeciras – Bobadilla no le importa a nadie

La Algeciras – Bobadilla no le importa a nadie

Y cuando digo nadie, digo nadie. Ni partidos políticos, ni empresarios, ni el pueblo, ni los sindicatos…, nadie apuesta de verdad ni protesta de verdad

Digan lo que digan ahora todos los que se han enterado que el Gobierno solo ha destinado  20 millones de euros para la Algeciras – Bobadilla, la verdad es que esta infraestructura no le importa a nadie, y solo se acuerdan cuando viajan en el Talgo o cuando salta el chivato de la agenda con el tema del día.

Entre 2008 y 2012, el Partido Andalucista se concentraba de manera regular en las rotondas de Los Pastores y de Renfe, demandando la autovía y la línea férrea. Nunca, jamás, acudieron más de una veintena de personas, y nunca, jamás, acudió algún dirigente político de otro partido, sindical o empresarial, salvo raras excepciones, y por supuesto, sin solución de continuidad. Por no hablar, que estas concentraciones apenas si tenían eco en los medios, alguno de los cuales tanto se indigna ahora.

En 2006, Magdalena Álvarez, entonces Ministra de Fomento, n siquiera consigno una partida en los Presupuestos Generales del Estado, y un año después, el PSOE consideró esta línea férrea como prioritaria, prometiendo que estará finalizada en 2012, para el Bicentenario de las Cortes de Cádiz.

Ese mismo año, Salvador de la Encina desvelaba que el PP en sus años de gobierno (1996 – 2004), no había hecho nada por la obra, y que, en solo dos años, el PSOE había puesto en marcha todo el expediente, y “la ejecución del proyecto está a falta de las alegaciones”. Yo no sé lo que De la Encina entiende por “ejecución del proyecto”, o lo mismo es que las alegaciones se han alargado más de la cuenta…, 11 años.

Pasados los años de gobierno del PSOE (2004 – 2011), donde nadie movió un dedo a pesar de que pasaban los meses y las obras no se ejecutaban, llegó el turno del Partido Popular, quién se encuentra sobre la mesa que, a un año de la fecha prevista para el fin de las obras, 2012, ni siquiera se había comenzado.

No habían pasado ni tres meses desde que el PP ganara las Elecciones Generales de noviembre de 2011, aquellas en las que Zapatero se vio obligado a convocar, cuando en el Campo de Gibraltar, muchos se acordaron que había que reclamar con insistencia, ahora sí, la Algeciras – Bobadilla, y todos los representantes políticos, empresariales, sindicales, sociales, prensa, instituciones y alguno más que pasaba por allí, realizaron la pantomima más grande de la historia de esta reivindicación.

Reunidos en octubre de 2012 en un edificio de negocios de Palmones, los promotores de la llamada Plataforma en Defensa del Ferrocarril, firmaron un documento en el que se comprometían a exigir y a realizar acciones para que la Algeciras – Bobadilla, que ya debía estar finalizada, comenzara a exigirse en Madrid. Ahora sí, ahora que no había un euro en las arcas, que hubo que recortar hasta en educación y sanidad, que el paro se disparó a los más de cinco millones de personas, y que la crisis provocada años antes por los que la negaron y no tomaron medidas a tiempo, no dejaba ni un resquicio para poner siquiera un tornillo.

¿Y qué pasó? Pues que, una vez realizada la foto de familia, todos volvieron a sus quehaceres diarios, pusieron una alerta en sus agendas para que cada tres meses saltara y remover un poco el tema, y aquí paz y después gloria.

Nadie, ni PP, ni PSOE, ni sindicatos, ni empresarios, ni siquiera los medios…, nadie ha movido un dedo por la Algeciras – Bobadilla, más allá de cabrearse cuando una noticia hablaba de inversiones en Valencia o Barcelona. Muchos debates, muchos titulares, muchas fotos para el recuerdo, pero la realidad es que hoy, nos indignamos por esos 20 millones de euros para una infraestructura que necesita más de 1.200.

Eso sí, cuando alguien ha salido a la calle de verdad a reivindicar de forma visible…, todos los han pisoteado. Menos rasgarse las vestiduras y repasar la historia de vergonzosas declaraciones y acciones que nos han llevado a donde estamos…, a ningún sitio.