Opinión

¡Ojú Pepe!

¡Ojú Pepe!

¡Ojú Pepe! De entre todas las cosas que has hecho en tu vida, esta ha sido la peor, en serio. ¿Cómo se te ocurre morirte precisamente ahora? Ya habías ganado la batalla, muchos estábamos esperando a que se abrieran las puertas de tu club. Bueno, que coño, el club de casi toda Algeciras, porque desde que aquellos justicieros te lo cerraron, tú y tu club, pasasteis a ser un poquito de casi todos los algecireños.

Hemos sufrido contigo, aunque no tanto como tu y tu familia. Nos hemos alegrado de las decisiones que te iban dando la razón, aunque no tanto como tu y tu familia. Hemos vivido durante 12 años, pendientes de ti, de ‘nuestro’ club, de poder celebrar la reapertura, en definitiva, de verte vivir el resto de tu vida en paz.

Te vas como un Guerrero, me lo han dicho. Me han contado que te resistías a dejarnos, que los médicos, el propio alcalde, incluso un agente de la policía local, han hecho lo imposible durante hora y media. Que no querías irte, pero que al final no ha podido ser. Has perdido.

Pero debe ser la única que vez que has perdido, Pepe. Tu lucha por reabrir ‘nuestro club’ ha sido espectacular. Has ido ganando las pequeñas batallas judiciales, has ganado la guerra final, te has ganado el respeto de Algeciras y de casi todos los algecireños, has ganado amigos y admiradores…, algo tenías que perder, pero es una putada que haya sido la vida.

Una vida de lucha, de constancia, de trabajo. Una vida reivindicando una y otra vez lo que es tuyo y de tu familia.

Pero si algo no voy a olvidar mientras viva, es tu ayuda cuando mas lo necesitaba. Recuerdo que mi buen amigo Willy te conto nuestro proyecto, y tardaste menos de un segundo en decir, sí. Ese fue el despegue de Horasur y es algo que jamás olvidaré.

Pero tú eras así, no te costaba nada ayudar a los demás, a la gente que lo necesitaba. ‘Nuestro’ club ha sido sede de casi todo, de bodas, bautizos y comuniones, de fiestas solidarias, de cenas, de pruebas deportivas, hasta de la Feria de Ganado. Y volverá a serlo, te lo aseguro. Lo has dejado en buenas manos, y si nada se tuerce, lo verás.

Te vamos a echar de menos, Pepe. Ya no podré pararme para que me enseñes las sentencias favorables, los informes, los recortes de prensa. No podré entrevistarte más. No podre animarte mas para que siguieras luchando. Pasar por la calle Alfonso XI, calle Ancha, San Antonio o Plaza Alta, y no verte, se va a hacer difícil.

Aquí nos quedamos un montón de gente, pero mucha, muchísima, con el recuerdo de un tío que nos ha enseñado lo que es luchar por un trabajo, por una idea, por una familia, por la razón. Tu te vas y vas a descansar.

Por cierto, una cosa más Pepe: ya que estás por ahí arriba, pregunta si existe eso de la Justicia Divina, y si es verdad eso que dicen que ‘el que la hace, la paga’, porque aquí, los que nos quedamos, solo esperamos que los que tanto daño te han hecho, que lo paguen. Esos tienen mucha culpa de que hoy ya no estés entre nosotros. Dudo que puedan dormir tranquilos.

Descansa en Paz, amigo. Algeciras te debe una bien grande, casi tan grande como eras como persona.