Opinión

Niños estorbo y maestros guardaniños

Niños estorbo y maestros guardaniños

El maestro ha pasado de ser una figura esencial en la educación y desarrollo de los menores, a convertirse en un mero celador de guardaniños

Lo que se está viviendo en las aulas de un tiempo a esta parte da verdadero pánico, no tanto por el presente y los hechos concretos que ocurren en los colegios, sino por el futuro y la certeza de que esos hechos se agravarán hasta el punto de convertirse en un problema de toda la sociedad.

Tomo esta primera parte del comentario de un post escrito por un profesor de primaria de Jerez, que cuenta un episodio violento ocurrido en un colegio y protagonizado por dos niños de 12 años a los que varios profesores tuvieron que reducir.

No es un caso aislado, ni mucho menos. Sucesos como este, grave, y otros que en principio parecen nimiedades con niños de tres y cuatro años, se suceden a diario en todos los centros educativos de España.

El maestro ha pasado de ser una figura esencial en la educación y desarrollo de los menores, a convertirse en un mero celador de guardaniños para que los padres se pasen la mañana en el gimnasio, en la cafetería de turno o tumbados en el sofá de casa viendo Ana Rosa.

Como padres (muchos), sois lo peor. Padres que se creen muy ejemplares ellos, y que cuando su hijo está enfermo le dan un poquito de Dalsy o Apiretal, y que lo aguante el maestro de turno, que a ellos su mañanita no se la jode nadie. Padres que son capaces de montar un pitote en whatsapp porque la maestra ha decidido que, en el WC en lugar de toallitas, haya papel higiénico. Padres que montan en cólera porque la maestra ha castigado o regañado a su hijo por pegar a un compañero, “y mi hijo no hace eso”. Padres que creen antes a sus hijos de 3 años que a profesionales que llevan años en el magisterio…, y así podría seguir durante horas contando episodios de este tipo.

Los padres (muchos), han perdido el respeto a profesores y maestros, no los valoran y mucho menos los defienden. No saben estos padres (si lo saben, pero se la suda), que los que están a cargo de sus hijos son profesionales con una o dos carreras universitarias, con numerosos cursos de formación a sus espaldas, con unas oposiciones ganadas a miles de aspirantes, y que cada día se tienen que enfrentar ellos solos a 25 niños en un reducido espacio. 25 niños cada uno de su padre y de su madre, donde los hay buenos, malos y regulares. Me río yo cuando escucho a alguno de estos padres, “vaya tarde que me han dado los niños” …, ¿vaya tarde? Pues usted tiene dos, piense en el maestro que tiene 25 durante cinco horas al día.

Para los padres (muchos), los niños son un estorbo, y del cole (perdón, del guardaniños), los apuntan al aula matinal, al comedor, luego a inglés o particular, al fútbol o gimnasia rítmica…, y así desde las nueve de la mañana hasta las siete de la tarde, que es cuando llegan a casa, los bañan, les dan la cena y a las nueve y media a la cama.

O sea, los padres (muchos) con sus hijos, solo pasan tres o cuatro horas al día…, y se quejan. Los maestros pasan cinco. ¿No creen que es hora de valorar el trabajo que los maestros y profesores hacen con sus hijos, y apoyarlos y defenderlos para que la educación de sus hijos mejore?

Ah, otra cosa. El maestro no es “este” y la maestra no es “esta”. Un poco de respeto, por favor.

PD: Para los giliprogres

1) Uso el genérico para referirme a masculino y femenino.

2) Cuando digo Padres me refiero a cualquier configuración (padre – madre, madre – madre, madre sola, padre solo, padre – padre…).

3) Cuando digo “muchos” no generalizo, me refiero solo a “muchos”, y si alguno se siente identificado, pues que se aguante.