Opinión

A la desesperada

A la desesperada

Como si lo de Andalucía no se vislumbrase en el horizonte hace tiempo, el Gobierno de Pedro Sánchez trata ahora de salir del paso a la desesperada con una batería de medidas económicas. Y con un Consejo de Ministros convocado en sábado, lo que nos recuerda aquellas comparecencias presidenciales durante el inicio de la pandemia.

No podía ser el martes de la semana que viene porque teóricamente Sánchez estará ya metido  de lleno en los fastos de la cumbre de la OTAN, pero en todo caso vamos a ver qué pone sobre la mesa y con qué apoyos parlamentarios. Por lo que se ha avanzado , estamos hablando de un nuevo decreto ley, una figura excepcional que entra en vigor desde el mismo momento de su publicación en el Boletín Oficial del Estado, pero que luego precisa de convalidación en el Congreso.

Y ahí vendrá la prueba de fuego del Gobierno y de sus aliados parlamentarios. Para empezar, porque habrá que ver qué decreto sale a la luz de la creciente división entre socialistas y Unidas Podemos, y luego porque veremos si los nacionalistas que ayudaron a investir a Sánchez comparten lo aprobado. Todo ello con una mayoría parlamentaria cada vez más endeble y marcada por la ausencia de Alberto Rodríguez, con un escaño sin sustituto, con Meri Pita como 'outsider' y con la retirada en breve de Pedro Quevedo para dejar su asiento a María Fernández, de Coalición Canaria.

Estamos, en todo caso, ante soluciones desesperadas ante un problema mayúsculo: la fuga de votos en el bando de la izquierda. Y la opción, por lo que se intuye, es tirar de talonario.

Todo ello en contra de lo que plantean desde Bruselas, donde ya alertan de que el grado de endeudamiento público de la economía española es un problema sistémico que va a más en un contexto de subida de tipos para atajar la inflación.

Peor se pone el asunto cuando, para más inri, el conflicto bélico en Ucrania se alarga y se enquista, lo que refuerza las tensiones en el coste de la energía y el encarecimiento de materias primas tan esenciales para el sector primario y también para la alimentación como el grano. En todo caso, ya se sabe que el mandatario que está en el tramo final de la legislatura suele adoptar el criterio nada recomendable pero muy generalizado de «ya lo pagará el que venga después».