Fundación Cruz Blanca
Fundación Cruz Blanca

Ángeles de la guarda con conciencia medioambiental

Ángeles de la guarda con conciencia medioambiental
Los voluntarios y profesionales que trabajan detrás de la Fundación Cruz Blanca son auténticos ángeles de la guarda para muchas personas que no tienen nada. Ahora, gracias a la subvención otorgada por los Premios al Valor Social de la Fundación Cepsa son también un agente de cuidado medioambiental y de concienciación sobre los recursos del planeta.

Hace más de 40 años que la Fundación Cruz Blanca viene desarrollando su trabajo en Algeciras por los más necesitados. Un trabajo callado, muchas veces ignorado, pero imprescindible y vital para el futuro y la esperanza de muchas personas que viven en la ciudad con grandes necesidades. En ocasiones, la solidaridad y el cariño de la gente de Cruz Blanca es lo único que tienen.

Una de las principales acciones de Cruz Blanca en la ciudad es la que desempeñan en su centro de acogida de personas sin hogar situado en el Paseo de la Conferencia. Allí se encargan de dar un techo, una cama, aseo y comida caliente a todo tipo de perfiles de emergencia social: personas sin hogar, personas vulnerables y en muchas ocasiones personas migrantes.

Hasta allí llegan por dos días vías. Una de ellas es el trabajo de su unidad de calle, que una vez por semana sale a la calle a visitar perfiles de personas que viven en la calle. Otra es la derivación de otras entidades, como Cáritas.

Centro de acogida de la Fundación Cruz Blanca
Centro de acogida de la Fundación Cruz Blanca

Sus usuarios son previamente entrevistados, para analizar su situación, y también para comprobar si hay que descartarlo por si cumple algunas de las excepciones que impide su ingreso en el centro de acogida: que tenga menos de 18 años o que tengan algún consumo activo de substancias o alguna enfermedad mental que impida la normal convivencia con el resto de usuarios. El resto del trabajo es el que se desarrolla ya dentro del centro con los distintos perfiles de usuarios.

Sin embargo, no es a cambio de nada. El principal objetivo es luchar por sacar a los más necesitados de sus distintas barreras. Para ello, según explica el coordinador de Cruz Blanca en Algeciras, Ignacio Fortes, se trazan objetivos para cada uno de los casos. En ocasiones, se trata de conseguir la documentación, en otros de conseguir empleo o de formarse a través de cursos. "Si quieren entrar, tienen que firmar esas condiciones. Suele ser una estancia de unos seis meses, aunque las hay extraordinarias de doce, según el caso", explica. 

No se trata de una acogida sin más. Se les motiva para que superen sus limitaciones y logren objetivos que les hagan salir del estancamiento social.

"Somos como una familia. Se extrañan de cómo te preocupas de lo que necesitan, o que nunca habían pensado que eso era lo que necesitaban. Eso ya genera un cambio en la persona", explica Ignacio.

Además, destaca la comunidad que se genera en el centro: "Son personas también que se preocupan unos por los otros. Cuando ya lo han conseguido, vuelven para verte. Somos como una gran familia".

Actualmente cuentan con 18 plazas, pero su intenso trabajo les hizo sólo el año pasado atender a un total de 71 personas. En su amplia experiencia como ángeles de la guarda de estas personas, Ignacio Fortes recuerda algunos casos muy especiales:

"Tenemos un chaval que es marroquí y es ciego, y es el que ayuda a dar clases de español a otros. Ha conseguido empleo y trabaja en la OPE como traductor. Además, también se encarga de acompañar a otros a sitios donde no saben llegar", explica.

También recuerda el caso de "otro chaval que cruzó en tabla del surf el Estrecho, con un grave problema de estrés traumático. No podía ver el agua. Ha hecho un curso de hostelería y está a las puertas de un contrato".

Calderas y agua caliente

La subvención lograda por la Fundación Cruz Blanca con los Premios al Valor Social les ha permitido dotar al centro de acogida de un nuevo sistema de calderas y agua caliente. Se trata, además, de un proyecto sostenible, ya que la instalación se basa en placas solares y termos de aerotermia.

De la mano de este nuevo sistema, no sólo logran mejorar la calidad de la acogida a estas personas, sino que también va asociado a una formación y talleres en mejorar el consumo, el ahorro energético y el despilfarro de recursos.

De esta forma, sus usuarios, además de contar con mejores condiciones de habitabilidad, aprenden la importancia de la gestión de los recursos. "Ante la sequía y el coste de la energía, hay que enseñar a ser responsables con el consumo- Se les enseña la importancia de cosas como no dejar grifos abiertos o no tardar mucho en la ducha".

Gracias a la Fundación Cepsa, el trabajo que se desarrolla en Cruz Blanca tiene ahora una doble vertiente. La solidaridad y el calor de la acogida, va también ahora de la mano de la sostenibilidad y de la creación de conciencia ambiental.

Ángeles de la guarda con conciencia medioambiental