Las gracias de Jordi Evole

Las gracias de Jordi Evole
Jordi Évole, otro subproducto de Buenafuente que ahora va de intelectual progre presentó  un falso documental  en LA SEXTA sobre el 23-F queriendo, en apariencia, hacer un homenaje a La guerra de los mundos de Orson Wells cuando en realidad recreaba la vieja fantasía de la izquierda de que el Rey organizó o incitó el golpe de Estado. Y como yo no creo en la casualidades, enseguida comprendí que tenía sus intenciones. Es de agradecer que Évole le llamara fascista al Rey en broma, porque en el resto de sus programas se lo suele decir en serio. Esta izquierda nuestra de charanga, hasta cuando hace bromas, es golpista y prebélica. El falso documental fue una intencionada manera de dejarnos con la idea de que una vez más la derecha nos ha robado la Historia. Por mucho que la izquierda no haya aceptado todavía que tras el muro de Berlín no había nada, el Rey ha sido durante todos estos años la principal garantía de nuestras libertades y así como la derecha que vino del franquismo asumió la democracia, la izquierda que vino del comunismo permanece en su raíz totalitaria. No ha habido ni un solo instante desde la restauración de la democracia en que la izquierda no haya puesto en duda la legitimidad de la derecha para gobernar; ni una sola estrategia electoral socialista -o comunista- que no haya consistido en tratar de expulsar a la derecha del tablero de juego y en atribuirle las motivaciones más siniestras. En el escaso agradecimiento que suelen mostrar los pueblos más salvajes, que son los más ingratos, el Rey ha sido sometido a un insólito linchamiento por cazar con cortesanas que, como así tiene que ser, es lo que todos los reyes hacen. Y nadie parece recordar, en cambio, que Juan Carlos ha sabido hacer, también, lo que sólo está al alcance de los grandes monarcas: una muy competente política exterior a través de sus inmejorables contactos, que a la vez han sido de gran utilidad para la expansión comercial de nuestras empresas. Yo habría preferido un estilo más Windsor y menos campechano, ¿pero qué otro estilo puede realmente permitirse un rey de España? Por cierto que cuando las cosas en Cataluña estén dentro de un año mucho más calmadas, fruto de acuerdos nada fáciles, muchos creerán que ha sucedido así, como por arte de magia. Y continuarán diciendo que el Rey está acabado y que no se hace nada. A la izquierda totalitaria, y a esta derecha histérica que cada vez está menos en sus cabales, no les va a quedar otra que vivir de documentales falsos.
Las gracias de Jordi Evole