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Los problemas de las niñas: una realidad casi invisible

Los problemas de las niñas: una realidad casi invisible

Desafortunadamente, las niñas resultan invisibles tanto para las leyes, como para los tratados, las convenciones y las resoluciones internacionales. Y no lo son solo porque éstas se encuentren redactadas en términos neutros y no aparezca el plural femenino, sino porque además no se contempla su realidad particular en los ordenamientos que deberían darles protección.

Sin embargo, las niñas cuentan con necesidades específicas, así como con problemas y riesgos diferentes a los que no se expone nadie más, o al menos no en la misma medida. No hay que olvidar que las niñas se encuentran doblemente arrinconadas como mujeres y como menores, constituyendo el grupo más excluido del mundo.

La desprotección de las niñas en situaciones que les afectan especialmente

Se trata de la principal conclusión extraída en un informe elaborado por la ONG Plan International España, y que se titula ‘Los derechos de las niñas son derechos humanos’, donde se analizan más de 1.300 textos de todo el planeta, redactados entre los años 1930 y 2017.

En las conclusiones de dicho estudio, tanto en el plano mundial como en el dossier específico sobre España, se indica que en estos ordenamientos jurídicos e incluso constituciones, no se ofrece una protección especial a las niñas “ni siquiera en ámbitos como la violencia de género, el matrimonio forzado o la mutilación genital”. Situaciones en las que, sin duda, las principales víctimas son las niñas.

La atención a las niñas se ha estancado en la última década

A lo largo de varias décadas se fueron dando pasos, poco a poco. No obstante, Plan International alerta de que este progreso en la atención a las niñas “se ha estancado” en la última década y que, a pesar de las buenas intenciones de ciertas iniciativas, sus derechos siempre han quedado “relegados” en enfoques generales (“infancia”, “mujer”, “jóvenes”, “adolescentes”), sin tener en cuenta que existen realidades en las que las menores precisan una especial atención (temas como la igualdad real y el progreso en materia de salud, educación, vida familiar o trabajo).

Además la “desventaja” crece cuando se suman otros factores, tales como la pobreza, la discapacidad, la etnia o los estereotipos, poderes imperantes en el momento y el país. En palabras de la directora general de Plan International en España: "La invisibilidad de las niñas tiene un efecto directo en sus vidas: una niña es obligada a casarse cada dos segundos, tres millones corren el riesgo de sufrir mutilación genital cada año y más de 130 millones no tienen acceso a la educación. Las niñas sufren violaciones de derechos humanos muy específicos que deben ser contemplados de manera expresa por los convenios y tratados internacionales”.

Por su parte, los expertos que han examinado los textos jurídicos de todo el mundo, a lo largo de 87 años, opinan que incluso en los dos textos esenciales sobre infancia y mujeres faltan referencias explícitas a las niñas. En la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés) tan solo aparecen las niñas cuando se habla de educación y abandono escolar de manera genérica, y tan solo se las nombra al hablar de la circuncisión femenina. En la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) no se menciona siquiera a las niñas, cuando sí se contemplan supuestos de niños varones, tales como los niños soldado.

Los temas más espinosos quedan al margen

En aquellos elementos en los que más se ha introducido el concepto de “niña” ha sido en “instrumentos jurídicos no vinculantes” o en el “derecho indicativo internacional”, que aunque cuentan con buenas intenciones, no tienen peso específico. También en desarrollos legislativos de peso menor, tales como los regionales. Se empieza a hablar algo de la violencia, la educación o la discriminación, pero no muchos documentos abordan iniciativas sobre empleo o salud reproductiva, el derecho sobre el cuerpo propio o incluso el derecho a heredar. Parece que se evitan aquellos temas especialmente espinosos.

Este estudio advierte que en gran parte de los documentos analizados se encuentran excesivas “reservas o salvedades”, que hacen que ciertas disposiciones puedan quedar fuera de aplicación. Existen gobiernos que no quieren enlodarse en temas espinosos en los que las niñas son protagonistas, desde el embarazo precoz hasta el uso de anticonceptivos, pasando por la igualdad en la vida familiar, la información sexual, etc.

Estos gobiernos se “resisten”, aferrándose a estas reservas, excusándose en razones religiosas o culturales para que la situación continúe igual. La CEDAW, ratificada por 189 naciones, cuenta con reservas de este tipo en 48 de ellos. Plan International denuncia que se trata de la tasa más alta de “peros” en un texto legal internacional. Finalmente, cabe destacar un problema añadido, que es que cuando aparecen, a las niñas se las enfoca como a “víctimas”, pero no como a “agentes activos de cambio” que podrían dar un giro a la situación.

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