La Resaca: El ambiente y los maleficios

La Resaca: El ambiente y los maleficios
ALGECIRAS. - La Resaca llega hoy para analizar una jornada extraña para nuestro Algeciras. La realidad, y esto al final es lo que cuenta, es que el equipo de Mere sigue al frente de la clasificación y aventaja en siete puntos al, ahora, su más inmediato perseguidor que es el San Fernando. Equipo que, por cierto, aún tiene que visitar El Mirador. Un estadio, un templo para los que sentimos esto, que se está convirtiendo, en ocasiones, en un problema para el equipo de casa. Fueron mucho los cabales que ayer, desde que accedieron a La Menacha, barruntaron decepción. Se basaban en que el buen ambiente, gracias a la iniciativa de la directiva que pobló de niños la gradas y también a la ola llegada desde Gerena, suele acarrear, no siempre ojo, tardes malas para el equipo rojiblanco. Finalmente el resultado les cargó de razones. El técnico, en rueda de prensa, también aludió al factor ambiental, aunque ni mucho menos se quejó. Sobre todo por el empuje que ofreció la grada, especialmente en la segunda parte, en auxilio de su equipo y en agradecimiento, previsiblemente, a la gran temporada que está realizando el grupo. "Pedía paciencia ya que hubo precipitación", especialmente en la segunda parte. "Nos generó ansiedad el no convertir las ocasiones". Y es que en la primera parte el equipo jugó unos 45 minutos muy completos en los que sólo faltó el gol. En relación a lo vivido en el campo  señaló que "también el ambiente ha generado que nos precipitásemos más". Dicho esto, y más allá de interpretaciones, tanto Mere como el equipo prefieren un campo con la entrada del domingo que los habituales 1.500. Y es que, pese a las dos derrotas y dos empates cosechados esta temporada en el templo, hay un factor que no tiene nadie en esta categoría y pocos en Segunda B como es de la afición rojiblanca. "Hemos querido llegar pronto al área y eso ha generado más precipitación e incluso ocasiones de contra para ellos", espetó un Mere satisfecho por el trabajo y la entrega. En cuanto a lo del maleficio cada vez que se genera más expectación, se trata de una leyenda más, aunque se cumple más veces de las necesarias, de la larga historia de sinsabores, también de alegrías, que jalonan la trayectoria de nuestro equipo. Nadie dijo que tras el triunfo en tierras mineras esto se acababa. El margen, la posibilidad de fallar, el manejar las situaciones, es algo que se ha ganado un grupo que, no lo olviden, suma 81 puntos a estas alturas de la liga. Cierto es que el domingo, ante el Conil, faltó cabeza, en la segunda parte, y también fuerzas. Ha sido mucha la tralla durante el año y en el último mes. No pasa nada, sobre todo porque siendo realistas si hubo un equipo que hizo méritos para ganar, sin continuidad en el segundo acto, fue el rojiblanco. Ahora llegan dos salidas consecutivas y no hay nada que temer, aunque si que respetar y seguir peleando. La entrada de Pepelu también debe servir de revulsivo ya que Joselu, enorme su campaña, comienza a acusar la fatiga. Más allá de maleficios y etiquetas, decirle a los que fueron por vez primera o volvieron después de mucho tiempo, que aún resta un trabajo que completar y que este equipo se ha ganado, de sobra, el crédito para seguir confiando en que el objetivo se logrará. Además, fuera de casa, con menos ambiente pero con el acompañamiento de los suyos, no hay maleficio alguno, al menos en la actual campaña. Ah, para los que salieron fríos del santuario, que miren el diario o internet. El que puede fallar, aún, es nuestro equipo. El que va primero y necesita de todos para ser campeón, ascender y de paso, romper maleficios.

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