Mari Paz
Mari Paz

SECCIÓN DE OPINIÓN EN CLAVE DE POESÍA

Mari Paz, la de la Cruz

Mari Paz, la de la Cruz

Ella estuvo casada ya con Dios
y su luz se quedó impresa en su faz.
Sufrió de pronto un ataque de tos
y está buscando novio: Mari Paz.

Tenaz y decidida, sigue en pos
de un tipo combativo y pertinaz, 
o acaso, si es posible, busca dos,
porque ella, a todas luces, es capaz.

Si quieres conocerla, venga escribe,
y beberás el agua de ese aljibe
que tan cerquita queda de la gloria.

Un cáliz tan cristiano es tal bicoca
que aquella gozará como una loca
y  aquel se sentirá como en la noria.

Ahí llega Mari Paz buscando paz,
la ramita de olivo en su paloma, 
un rubor descoloca su antifaz
si halla a alguien, con pan, que se lo coma.

Ahí llega Mari Paz, fiera y voraz, 
no piensa estar soltera ya ni en broma
de tanto darle al pico a la torcaz
le tiene ya la punta medio roma. 

Ahí llega Mari Paz, ya sabes tú,
contenta con su cuenta de Badoo,
dispuesta a cobijar a un regimiento.

Ahí llega Mari Paz, y su ambición
le da un ratito por televisión
y a dios un patatús que ni te cuento.

Un ángel se ha posado en su balcón 
con unas alas blancas de paloma
y le ha quitado el punto de su coma
y en su virginidad ha hecho un borrón.

Tanto jamón jamón comió la monja
que el ángel acabó desangelado. 
EL descubrió el aroma del pescado 
cuando se fue a vivir a aquella lonja.

No sabemos qué piensa el carpintero, 
ahora que le han echado un mañanero 
y su hijo será dueño del mundo.

Ella no quiere nada celestial,
ya tuvo su ración, y le fue mal. 
Quiere sentir a un dios en lo profundo.

Las cuentas del rosario las empalma, 
del padre nuestro hacia al ave María,
mas no halla así el consuelo, ni la calma. 
No sirve ese mester de clerecía.

Ha de tener aquello haciendo palmas
después de tantos años de sequía. 
Ansía para el cuerpo, para el alma,
ya le dieron bastante eucaristía.

Se trata de algo más que  de un “affaire”, 
los flojos, de “ayuntar”, se han de abstener, 
está buscando a quien la retribuya. 

Cuando la cosa diga de ceder 
será como un riachuelo la mujer 
y se vendrá cantando el aleluya.

El poeta enmascarado.

Mari Paz, la de la Cruz