Juan Franco/ Juan Antonio Herrera
Juan Franco/ Juan Antonio Herrera

ENTREVISTA A JUAN FRANCO | ALCALDE DE LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN

"No hay ninguna ciudad en España donde todos los días emigren 11.000 vecinos al pueblo de al lado"

"No hay ninguna ciudad en España donde todos los días emigren 11.000 vecinos al pueblo de al lado"

El alcalde de La Línea, Juan Franco, nos recibe en los jardines del Ayuntamiento el día 9 de noviembre, puntual a la cita concertada con Horasur. Llega ajetreado, con el tiempo justo, y nos conduce a su despacho en Alcaldía, dispuesto a analizar todas las situaciones que afectan al municipio, algunas de las cuales lo han convertido en noticia a nivel nacional.

Fotos: Juan Antonio Herrera

-Empecemos hablando de la pandemia, ¿cómo ha sido gestionar como alcalde la situación en un municipio que se ha visto y se sigue viendo especialmente afectado?

-Al principio, se vivieron momentos de incertidumbre. No sabes cómo afrontar algunas cuestiones, como encontrarte con que los primeros días había un riesgo de desplome y desaparición de la Administración Pública. Esto no había pasado nunca. Mi experiencia será similar a la de otros alcaldes. Creo que el Ayuntamiento ha estado a la altura de las circunstancias. La inmensa mayoría de los trabajadores han estado al pie del cañón. Hay que distinguir los servicios operativos en calle de las oficinas, porque para cualquier cosa hay que tramitar un expediente administrativo. Malo ha sido mucho, pero también ha habido consecuencias positivas. Por ejemplo, en el Ayuntamiento nuestro ha servido como punto de inflexión importante para acabar implantando la administración electrónica. Había mucha reticencia porque íbamos a utilizar el sistema MOAT, porque es el que nos ofrecieron, y esas reticencias se esfumaron. O se trabajaba ahí o no se podía trabajar.
Nosotros, para bien o para mal, siempre tenemos la frontera con Gibraltar. El municipio que en su momento tuvo el mayor número de personas vacunadas en España fue La Línea, también por los trabajadores en Gibraltar. Hemos tenido situaciones que, según pasaban en Gibraltar, se traspasaban aquí. Son dos pueblos separados por una frontera. De mi despacho al del ministro principal tardamos quince minutos andando. Ha habido algunas incidencias, como cuando salió la denominada cepa británica, tuvimos unos ratios de contagio que no se dieron en otros municipios. Parece que estamos ya saliendo de esta historia y espero que alcancemos una normalidad total. 

-La pandemia lo paralizó todo, también el Brexit, porque después de los Acuerdos de Nochevieja parecía que estaba todo hecho, y seguimos en punto muerto...

-Hay una situación muy compleja. Nos encontramos con un supuesto de hecho, que es que nunca un país había salido del marco de la Unión, Creo que el único antecedente fue Groenlandia. Además, un país fuerte, histórico, que no estaba dentro del espacio Schengen. Y lo que se plantea ahora es que una parte pequeñita de este país que no estaba en Schengen entre en un espacio de la lista Schengen. Cómo se come eso. Es bastante complejo.

Se está trabajando mucho el tema de los trabajadores españoles, el tránsito por la frontera, el tema medioambiental, cultural, deportivo, la diferencia del precio del tabaco… Pero ahora mismo creo que el principal escollo estriba en quién controla el acceso a este espacio Schengen, de las dos fronteras exteriores que tiene Gibraltar. Porque, qué pasa con los que vienen en avión o en barco. Lo que está planteando España es controlar de alguna forma como estado responsable ese acceso al espacio europeo. Y para Gibraltar esto resulta una cuestión muy espinosa. Ese es el principal escollo y comprendo la complejidad que tiene para ambas autoridades.

-Pero estamos a las puertas de una posibilidad histórica para esta zona. Y, sin embargo, parece que no termina de ser una cuestión central para la opinión pública, en la calle...

-Creo que parte de la culpa la tenemos los políticos. Por desgracia, la sociedad está un tanto desestructurada a nivel de información. Sí, todo el mundo se entera de cosas de un famoso de turno, o de lo que les interesa en redes sociales, pero cosas que les afectan al día a día no le dan la importancia que tienen. Y ahí hay un problema. El tema de Gibraltar, en La Línea es muy sentido, pero todavía hay gente en la comarca que pide el cierre de la frontera y no se dan cuenta de lo que dicen. Tenemos una sociedad poco crítica.

-Pero incluso en este momento tan trascendental, parece que Gibraltar sigue siendo más un problema que una oportunidad...

-A mi entender, porque ha habido una política de Estado errónea durante todos estos años. Y cuando digo todos estos años, me refiero a desde 1704. Todos estos siglos se ha llevado una política de hostigamiento, y la realidad es la que es, que Gibraltar tiene las condiciones fiscales y normativas que tiene, la población vive como vive, y no son marcianos, viven a 500 metros de donde estamos sentados ahora. ¿Dónde se han tomado las decisiones? Fundamentalmente, en Madrid. ¿Quién ha tomado las decisiones? Alguien que está Madrid que, posiblemente, ha venido aquí de visita un par de días. Y no se han tenido en cuenta las preocupaciones de la gente que vivimos aquí, las inquietudes. ¿Hay un programa cultural serio, por ejemplo, para que el pueblo gibraltareño se acabe impregnando de la cultura española? No. Hubo un conato con el Instituto Cervantes. Pero el Gobierno de España, ¿por qué no se plantea una política de becas con el Gobierno gibraltareño? Se verían las cosas de otra forma, tanto por parte de ellos como por parte nuestra. Pero esa es una opinión personal. El alcalde de La Línea tiene que mantener una posición de equilibrio entre las posturas oficiales del Gobierno de España y las de Gibraltar, dentro de un ámbito de cooperación, amistad y búsqueda de soluciones a problemas comunes.

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"Todavía hay gente en la comarca que pide el cierre de la frontera. Y no se dan cuenta de lo que dicen"

-Usted ha planteado el camino hacia la Ciudad Autónoma para La Línea. Si miramos hacia atrás, vemos la Carta Económica Especial, la petición de Zona de Especial Singularidad o el peaje a Gibraltar que quiso imponer Alejandro Sánchez. ¿No parece que La Línea reinventa soluciones para una misma reivindicación histórica?

-También recuerdo la novena provincia que reivindicaba Patricio González, que aquello me llamó mucho la atención. Lo que está claro que es que tenemos una situación que no tiene parangón con el resto de España. No hay ninguna norma donde se regule un procedimiento para declarar la singularidad de un territorio en España. Tuvimos una petición de Carta Económica Especial. Pero si mañana, la ministra decide darla, pues tendríamos lo siguiente. A nivel presupuestario, Algeciras tiene 1.200 euros por habitante; San Roque, 2.350 euros por habitante. La Línea, 760 euros por habitante. No quiero que parezca que yo tengo una ruina porque San Roque es rico. Pero lo que está claro es que yo tengo una ruina. Y si me comparo con el municipio de al lado, soy más pobre que las ratas. Con la Carta Económica Especial, podríamos acabar solventando el problema del Ayuntamiento, que debe 139 millones de euros. Pero otra cosa es el problema de la ciudad. No creo que los ciudadanos que van andando por La Línea tengan sensación de que ellos deben nada. Y los que están parados son los parados de La Línea, no del Ayuntamiento. Con la Carta Económica Especial podríamos solventar parte del problema, y el Ayuntamiento podría acabar afrontando un mayor volumen de inversión pública, podríamos crear puestos de trabajo. Sería una ayuda, pero no una solución.

Luego, sobre el tema del peaje. El jefe de gestión tributaria en época de Alejandro (Sánchez) era yo. Es decir, quien tramitó el expediente, que no llegó a ejecutarse, fui yo. Y se lo dije a Fabian Picardo en las primeras conversaciones que tuve con él. Y aquello, jurídicamente, podría haber tenido salida. Fue un planteamiento muy ingenioso, pero estaríamos hablando de un recorrido judicial complicado. El Estado se acabaría oponiendo, pero tampoco por el camino le buscó soluciones al problema que tenía el municipio.

-Y ahora usted plantea otra vía con la Ciudad Autónoma. ¿Cree que esa es la solución?

-La Constitución, en el artículo 144, dice que podrán constituirse territorios de ámbito inferior al provincial siempre que se den circunstancias de interés nacional. ¿En quién estaban pensando los padres de la Constitución cuando escribieron eso? Estaban pensando en Gibraltar, si se terminara integrando en la estructura territorial del Estado, porque el título octavo de la Constitución dispone un modelo territorial abierto. Dicho esto, nosotros hemos cogido lo que se pensaba para Gibraltar y hacer un giro copernicano y que se piense para La Línea. Porque nuestra ciudad cuenta con una situación completamente anómala. No hay una diferencia de renta tan alta como la que hay con Gibraltar en ningún territorio de la UE, además con ese sándwich diabólico de San Roque. Que yo no estoy diciendo que le quiten nada a San Roque. Que quede claro. Después, somos el municipio con peor esperanza de vida en todo el territorio nacional; somos el municipio con el aire más contaminado de toda España, porque por la CA-34 pasan todos los años más de 7 millones de coches, que dejan todos los años benceno, CO2, partículas en suspensión; no hay ningún territorio con frontera Brexit en toda la Europa continental; somos el único territorio de toda España con frontera directa con un territorio en el que España tiene una reivindicación territorial activa, que según la ONU está pendiente de descolonización; somos el único que colinda con un aeropuerto de uso civil y militar donde no hay planes de actuación conjunta entre las dos autoridades... Y puedo seguir así hasta el infinito y más allá: narcotráfico, desempleo juvenil, tabaco…

Necesitamos un marco jurídico e institucional diferente para poder afrontar una situación diferente. Tenemos, por un lado, la situación de los trabajadores en Gibraltar. Están cotizando en un fondo de pensiones extranjero que acaba generando una cotización que desemboca en una pensión bajísima. Y en cuestión de quince o veinte años voy a tener un pueblo de viejos pobres que no van a generar economía. No hay ninguna ciudad en España donde todos los días emigran 11.000 vecinos al pueblo de al lado, que es territorio extranjero.

La rotación de los cuerpos funcionariales en la ciudad es bestial. El hijo de un amigo concejal, que tiene 9 años, ya lleva quince tutores. Igual con Guardia Civil, Policía Nacional, médicos, enfermeros, jueces, fiscales… No hay permanencia. Y eso hay que solucionarlo o bien con una rebaja en la tributación de IRPF o con un plus de territorialidad, o con ambas cosas.

Y, luego, un régimen fiscal especial. Pero no que las empresas que vengan aquí hagan un 50% menos en impuesto de sociedades. Necesitamos que determinadas empresas que no necesitan suelo de forma extensiva puedan implantarse en la ciudad y que el sitio sea atractivo. Y es tan fácil como ver el tipo de empresas que se han ido de Gibraltar por el Brexit y que se queden aquí, que generaría un flujo económico en esa zona de prosperidad compartida. Empresas del sector financiero, tecnológico, gaming y seguros. Y que un despacho como este genere cuatro puestos de trabajo. Porque si vienen a montar una fábrica en La Línea, no tengo sitio.

-Es una explicación muy amplia de la situación. Sin embargo, no todo el mundo parece haberle entendido. A usted le han llegado a llamar el Puigdemont del sur...

-Algún medio de comunicación pone ese titular para que llame la atención y alguien pinche para leerlo. Pero me he encontrado con la agradable sorpresa de que la inmensa mayoría de los medios, aun sin compartir el planteamiento, el titular ha sido risible, pero el contenido de la noticia ha sido riguroso. Lo que me llama la atención es que este tema se ha expuesto al público, siguiendo el procedimiento legal. La Junta ha contestado no compartiendo los planteamientos, que lo respeto. Y en términos jurídicos correctos. Pero con una lealtad. Y, sin embargo, el Gobierno me contesta con un escrito amenazándome con que el peso de la ley va a caer sobre mis espaldas si yo decido alguna actuación unilateral. ¿Usted se ha leído lo que yo le he mandado o se ha leído el titular del periódico? Lo que yo le he mandado es solicitar autorización para celebrar una consulta popular, en el marco de la ley de consultas populares de Andalucía, preguntándole a la gente si está de acuerdo o no. Si sale que sí, elevamos el documento al Consejo de Ministros, y ahí ya se decidirá si se archiva o no.

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"El Gobierno me contesta con un escrito amenazándome con que el peso de la ley va a caer sobre mis espaldas si yo decido alguna actuación unilateral. ¿Usted se ha leído lo que yo le he mandado o se ha leído el titular del periódico?

-¿Cree que le ha perjudicado la crispación en política territorial que se vive en España en los últimos años?

-Sí. Yo comprendo el problema que ha habido en Cataluña, y los acontecimientos que ha habido allí son muy graves. Pero vamos, que aquí el 10 de mayo se le metió fuego a un barrio entero. Y hubo algaradas durante tres días, comandadas por narcotraficantes analfabetos, la mayoría de en torno a 20 años, y el Estado en lugar de responder con toda la contundencia, que es lo que el 98% de este pueblo de bien demandada, optaron porque esos sinvergüenzas camparan a sus anchas, en una ciudad de 70.000 habitantes. Que yo lo entiendo todo. Pero eso pasó.

-Y ahora, ¿qué recorrido le queda a su planteamiento?

-Ahora mismo está en fase de alegaciones. Conforme pase el próximo Pleno (el pasado día 11) le voy a solicitar cita al subdelegado del Gobierno, para explicarle esto y que vea que no hay ninguna tendencia secesionista unilateral. No tengo ninguna intención de convertirme en presidente de la República. La intención es, en el Pleno ordinario del mes de diciembre, llevar este asunto a Pleno, votarlo y elevar la solicitud al Consejo de Ministros. Si lo rechazan, veremos si cabe posibilidad de impugnación ante el Tribunal Supremo. Si hay silencio administrativo, podríamos ir por el juzgado.

-Lo ha mencionado antes. Otro grave problema a gestionar por el alcalde de La Línea es su difícil situación social...

-La primera Corporación que ha reconocido que tiene un problema enorme con el tema del narcotráfico en la ciudad hemos sido nosotros. Aquí la práctica habitual era coger, ante un programa de televisión, nombrarlo persona non grata en un Pleno y agachar la cabeza como un avestruz. Y nosotros, sin embargo, estamos reconociendo con toda la valentía del mundo que aquí hay un problema. Eso por un lado. Después, sí que es cierto que aquí es como si convivieran dos ciudades, donde el vecino se levanta, se va a trabajar o a buscar trabajo, intenta que sus hijos estudien y se formen, tiene su casa, junta dos pesetas para disfrutar la Feria e irse de vacaciones… Las pretensiones que tenemos cualquiera. Pero hay una realidad paralela, que no son ni dos ni tres, que viven en una realidad alternativa. Donde el sistema de valores está trastocado. Y ante esa realidad, ¿qué hace el Estado español?. Porque el Ayuntamiento no tiene medios. Nosotros estamos con el proyecto Argonauta, con un educador social, pero tengo a un trabajador. El Estado español está repitiendo la misma estrategia fallida que se dio a mediados de los años noventa, cuando la ciudad sufrió un boom del tabaco y lo que hizo fue mandar a los GRS, que tomaron la ciudad un par de años. No se tomó ni una medida social, y eso se está repitiendo. Nadie está tomando medidas. Y ahora lo que estamos viendo es como si metieras la basura debajo de la alfombra. Pero la montaña de basura va a llegar un momento que va a reventar.

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"Tenemos un grave problema con el narcotráfico. Aquí es como si convivieran dos ciudades"

-Usted fue el segundo alcalde más votado de toda España. Eso supone un plus de tranquilidad a la hora de gestionar, ¿no?

-La parte positiva es que te sientes reconocido y querido y se nos ha respaldado de forma mayoritaria y, no nos vamos a engañar, te sientes contento. Te da un poco de rubor, pero es la realidad, el segundo alcalde más votado. Pero hay una parte mala, que es que tú piensas en un equipo, todo el mundo se está partiendo la cara, pero la oposición se queda muy debilitada y te encuentras con que el PP tiene un concejal y el PSOE tiene tres. Están haciendo un trabajo, pero el peso del trabajo acaba descansando en el hombro de los concejales.

-¿Me está diciendo que echa de menos a la oposición?

-Sí. Te obliga a estar más en tensión. Si tuviéramos una oposición más dura, leal, saldríamos beneficiados. Miguel Tornay, por ejemplo, nos hizo una oposición dura, pero leal. O Fernando Aragón. No quiero decir que la gente se duerma en los laureles, pero el que tiene que marcar el nivel de exigencia es el alcalde. Pero vamos, que yo lo que quiero para la próxima es sacar 23, no nos confundamos (ríe)

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"Si tuviéramos una oposición más dura, leal, saldríamos beneficiados"

-¿Repetirá entonces Juan Franco como candidato a la Alcaldía?

-Mi intención era estar ocho años. Estuvimos buscando un candidato alternativo para cubrir mi espacio y, por cuestiones internas, hemos decidido que, para las próximas elecciones, me tengo que presentar a la asamblea y me tienen que votar. El sistema de elección es bastante complejo. Queda aún un proceso por delante.

-¿Sigue en el mismo barco? ¿No le han llegado ofertas de otros partidos?

-Sí. Mire, todo el mundo tiene sus ideas políticas. Pero yo tenga la suerte de que las mías no las sabe nadie. Porque como hay gente tan corta de miras que si pones la bandera de España, eres de derecha, y si haces un homenaje a los caídos en los campos de concentración nazis, ya eres de izquierda, pues dejas descolocado a todo el mundo. Tonteos ha habido, para qué nos vamos a engañar. Pero nuestro proyecto tiene un principio y un fin. Lo que nos preocupa es la ciudad. Aunque mucha gente quiere montar la caricatura del Puigdemont del sur

"No hay ninguna ciudad en España donde todos los días emigren 11.000 vecinos al pueblo de al lado"
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