Bullying y discapacidad

Hace unos días ha salido a la luz, la agresión a Antonio, un adolescente con parálisis cerebral, por parte de sus compañeros de Instituto. Imágenes grabadas donde se visualizan continuas vejaciones, mientras intenta escapar en silla de ruedas, han sido denunciadas a la Policía por parte de su madre; y pese a ello, no se adoptaron medidas por el Centro, y siguiendo conviviendo con los que le acosaban y maltrataban.

La Consejería de Educación de Cantabria, conocido este hecho, activó el protocolo de acoso, expulsando a cuatro alumnos, durante cinco días. 

Las preguntas que caben hacerse ante este lamentable hecho, es por qué no se activó ese protocolo por parte del Instituto, una vez tuvo conocimiento de cuanto ocurría. Y es que, en ocasiones, no se lleva a cabo, por temor a perder su reputación el centro educativo; y al final son los acosados quienes han de abandonar el colegio.

La relación entre bullying y discapacidad es notable. Según datos del Consejo Español de la Defensa de la Discapacidad y la Dependencia, un 80% de alumnos con discapacidad admiten haber sufrido acoso. No son casos aislados, sino que se producen con bastante frecuencia.

Y es que el acoso continuado en el tiempo produce consecuencias severas, como la depresión, la disminución de ganas de aprender, aislamiento con el resto de los compañeros, además de afecciones psicológicas en los afectados, que en ocasiones les llevan al suicidio.

De otro lado, cuando no se adoptan medidas por quienes tienen la obligación de hacerlo, suele hacer que aumente el número de alumnos que participan en las conductas violentas. 

En casos como éstos, los centros deben responder al demandas judiciales, al no poner en marcha cuanto se prevé en los protocolos cuando conozcan hechos para proteger a la víctima.

También los profesores que observen que se están produciendo acosos frente a menores con discapacidad, están obligados a actuar, poniéndolo en conocimiento de la dirección del centro.

En fin, es de desear que, cuanto hemos podido contemplar el continuo maltrato de Antonio, no se ha vuelva a producir en otros centros. Y en el supuesto de que se dé, las Autoridades en materia educativa puedan adoptar sanciones contra quien la trate de ocultar.