Fraude a la ley trans

La ley Trans que vió la luz en 28 de Febrero de 2023, , tenia como finalidad, según su articulado,  el garantizar y promover el derecho a la igualdad real y efectiva de las personas lesbianas, gays, trans, bisexuales e intersexuales -LGTBI- y evitar el acoso y la discriminación de sexos. Y para ello basta con que el interesado comparezca ante el Registro Civil, y manifieste que desea rectificar su sexo:

Si nació varón, basta decir se siente mujer, y esa rectificación relativa el sexo, en ningún caso podrá estar condicionado a la previa exhibición de informe médico o psicológico relativo a la disconformidad con el sexo mencionado en la inscripción de nacimiento, ni a la previa modificación de la apariencia o función corporal de la persona a través de procedimientos médicos, quirúrgicos o de otra índole.

Esta ley hecha con bastante ligereza, impulsada por la entonces Ministra de Igualdad, del Partido “Podemos”, Irene Montero está dando lugar a que sean bastantes las personas que acuden al Registro Civil, con el fin de burlar la ley. Recordar los casos de personal de Fuerzas de Seguridad y militares en Ceuta, que recién estrenada esa ley, se dirigieron al Registro Civil para hacer uso de esa norma, para beneficios personales, sin que conste que se trataba de un problema de su identidad como persona, ni de su sexo.

Uno de los primeros casos se registró en el proceso para acceder a la policía local del municipio de Torrelodones, en Madrid. Allí un hombre argumentó que quería realizar las pruebas físicas como mujer porque se sentía como tal, aunque en su inscripción figuraba tener sexo masculino y así había realizado el primer examen. Para sostener su petición, el aspirante presentó un acta notarial en la que pedía que se le registrase como mujer transexual.

El último de los casos trascendido es de un miembro de la Erzaitna, que el pasado Noviembre se registró como mujer,  sin cambiar su aspecto físico ni su nombre masculino. Y ha sido detenido cuando trataba con un cuchillo de amenazar a su esposa. Y ello con el fin de ser juzgado como presunto autor de un delito de violencia contra la mujer, ya que al considerarle la ley como mujer, no se aplicaría ni juzgaría en un Juzgado de Violencia, sino en uno ordinario.

El fraude a la ley supone llevar a cabo un acto al amparo de una norma y persiguiendo el autor un resultado espúreo o prohibido por el ordenamiento jurídico.

Estimo que, al tratarse estos casos de un fraude a la ley, debe  ser el Ministerio Fiscal, quien inste la nulidad de aquellos casos en los que, se compruebe que la finalidad es no cumplir o burlar una norma o que, con ese cambio busquen un beneficio personal.

Hay opiniones que entienden que el fraude lo constituye la propia ley.

El pasado año se inscribieron de esta forma un total de 1.651, de los que, el 61% de ellos se trataba de hombres que decían sentirse mujeres, y el resto, casos de mujeres que decían sentirse hombres.

Resaltar que, son las propias asociaciones de LGTBI, las que entienden que estos casos les violentan muchísimo, y que se trata de una burla de la ley que tanto esfuerzo les costó conseguirla.

Finalizo con mi opinión de que, precisa un buen retoque esta ley, ya que, debe exigirse no sólo la declaración de desear cambiar su opción sexual, sino que, se demuestre al menos por informes emitidos por psicólogos que, obedece a una realidad. Lo contrario es tolerar el fraude.