Cultura

Manuela Carrasco derrama arte y señorío en su despedida de Algeciras

Manuela Carrasco derrama arte y señorío en su despedida de Algeciras

La segunda noche del Encuentro Internacional de Guitarra Paco de Lucía dejó en el parque María Cristina un espectáculo de solera, de flamencura, y con un agridulce sabor de despedida. La de Manuela Carrasco tras 50 años paseando su majestuosidad por los escenarios de todo el mundo. La sevillana se despidió también del público algecireño, y lo hizo en el marco del homenaje anual al genio de la guitarra.

Su espectáculo comenzó con una proyección en la que retrató las esencias de su arte, el que aprendió de su padre José Carrasco 'El Sordo', y el que ha desplegado durante décadas como una de las referencias de la flamencura más pura y ortodoxa. Junto a ella, Pedro Sierra a la sonanta y el cante de Enrique el Extremeño terminaron de dar forma a un cuadro completado por su hija Samara.

Tangos extremeños, bulerías o alegrías sirvieron para plasmar sobre las tablas las esencias de una bailaora que, como no podía ser de otra forma, se despidió de la afición con su inconmensurable baile por soleá, el que ha llevado por bandera desde que era una niña y que la ha seguido convirtiendo en una referencia indiscutible que, ya, queda para la historia.

El objetivo siempre certero de Tomoyuki Hotta estuvo allí para inmortalizarlo.