Salida de un infierno. Violencia contra la mujer
Días pasados, se ha dado a conocer un caso de violencia continuada de género que, pone el grito en el cielo, de hasta dónde puede llegar la ideación de maltratar y hacer sufrir a una mujer por parte de su pareja.
En Salamanca, una mujer de 19 años, ha sido hallada en el domicilio donde convivía con su pareja, en un habitáculo, sin luz, con signos de violencia, sin ningún tipo de higiene, y haciéndose sus necesidades en un cubo. El descubrimiento de este execrable hecho, ha sido posible gracias a una vecina que oyó gritos de socorro y dió aviso a la Policía. No era la primera ocasión que al parecer sufría este tipo de violencia, pero se marchaba de la vivienda y volvía con el maltratador.
Profesionalmente he visto bastantes casos de violencia de este tipo. Un asesinato perpetrado por un individuo que, pese a la orden alejamiento, accedió a la vivienda donde hallaba su pareja planchando, y prometiendo a ésta quería reanudar las relaciones y que iba a cambiar de actitud. Acto seguido con el propio cable de la plancha la estranguló y para asegurar su muerte llenó de agua la bañera y ahí murió ahogada.
Y otro que escandalizaba y sobrepasaba todos los límites. El típico hombre que cree que la mujer es suya y tiene su posesión, negándole cualquier tipo de libertad de decisión. Ocurrió en un municipio sevillano. En un momento determinado en el que viajaban ambos en un vehículo, paró en medio de la carretera, desnudó a la mujer, dejándola en tal situación en la cuneta, hasta que fué vista por el conductor de otro vehículo y pudo llevarla hasta la Comisaría de Policía. Ella denunció además que los malos tratos físicos y psíquicos eran frecuentes, hasta tal punto que, dormía bajo la cama del maltratador, totalmente inmovilizada junto a una de las patas de la cama.
Y es que las mujeres que sufren estas situaciones de malos tratos, deben concienciarse de denunciar cuanto les ocurre, y no dejarse convencer por quien así la trata de que todo cambiará. Por parte del Estado se les debe proteger y garantizar que no volverá a ocurrir, y que podrán salir del infierno en el que estaban inmersas.
Las cifras que se manejan por el Observatorio de la Violencia de Género indican que hay 600.000 mujeres maltratadas en España, pero solo 140.000 denuncian.
En mi opinión, con la mejor intención que se hizo en 2004, la Ley de Violencia de Género, de proteger a las mujeres, no ha arrojado muchos resultados positivos. Y habría que ir pensando en la adopción de otras medidas para preservar la integridad y libertad de la mujer.
Y es que ésta, de estar bien informada, convencido estoy que daría el paso de formular denuncia en el instante en que sufra el primer maltrato por parte de su pareja.
Al mismo tiempo, para ir desechando el concepto de “posesión” de la mujer, lo que ésta precisa es que su entorno y el entorno del maltratador le apoyen.
Sabemos que son muchas las personas que “miran hacia otro lado” cuando ven casos de maltrato; otros, en cambio, se enfrentan al maltratador y salen mal parados.
Una solución para combatir esta violencia, podría ser la creación de un protocolo en comunidades de propietarios, donde éstos puedan ofrecer ayuda a mujeres que entiendan son maltratadas, preguntándoles cómo se encuentra y precisan de algo. Y animarles a que, se enfrenten a la situación de maltrato y romper con ese patrón de conducta que sufren.
Podrían ir paliándose este tipo de casos.