Opinión

Patria

Los señoritos invocan la patria y la venden; el pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre y la salva. Antonio Machado.

Palabra compleja, problemática, emotiva,… Porque presenta una polisemia de significados, muchos de ellos asociados a sentimientos. En la lengua española, procedente del latín, se instaló desde el origen: terra patria ("tierra de los padres"). Cervantes lo utiliza de esa manera como un vínculo afectivo de identidad de las personas en un ámbito nacional (España). Hasta el siglo XVII, la lealtad a la corona, como institución designada por la “Gracia de Dios”, pudo conducir a las batallas.

Al perder fuelle la Monarquía como consecuencia del empuje de la nueva clase dominante, la burguesía, aparece la Patria como factor aglutinador de las conciencias y ya en 1808 el alcalde de Móstoles proclama: "¡Españoles, la patria está en peligro!", Cuatro años más tarde, en la “tacita de Plata”, la Constitución de Cádiz fija el concepto de patria a la "nación española" y a los derechos y deberes ciudadanos, estableciendo que el amor a la patria es una obligación para todos los españoles.

En las guerras carlistas, segundo tercio del siglo XIX, el himno carlista decía: “Por Dios, por la Patria y el rey, lucharon nuestros padres y lucharemos nosotros también… defendiendo la bandera de la Santa tradición”. De este lema se hizo eco Franco, ya que el movimiento requeté apoyó el golpe militar del dictador. Pero ese amor a la Patria, ¿en qué consistía? El poder real (fáctico), antaño y no tanto, ha utilizado las manifestaciones más adecuadas para dominar a los pueblos en nombre de la Patria. La Monarquía, la Nobleza, el Clero, el Ejército y posteriormente la Burguesía Capitalista no se ha distraído en ese empeño. Quienes han tenido el poder en cada momento han secuestrado la idea de “Patria”. ¿Será hora de liberarla?

Enfoques diversos, porque la palabra se las trae, y ha sido utilizada tanto para causas nobles como perversas, dependiendo de quienes asuman la profundidad del concepto que encierra, hasta quienes la manipulan para empujar a “tirios y troyanos” hacia el odio, la venganza, el salvajismo y la guerra. Guerras por la Patria, que siempre, siempre, han beneficiado a ricos y potentados y han sumergido en sangre a los pueblos, incluso abocándolos hacia la contienda fratricida. Las personas de cierta edad, que se sienten españolas, saben bien de esto último, porque sin duda habrán conocido a patriotas, de verdad, “franquistas o republicanos”.

Millones de corazones, palpitando por la misma Patria, se exterminan unos a otros. ¿Tuvo sentido esa enorme tragedia? Se llamaba a filas a los hijos de las familias obreras y campesinas militarizados a la fuerza en multitud de “campañas militares” para ¡Salvar a la Patria! Y como España ha sido mucha España, las campañas se cuentan a miles, ya que siglos de contiendas han dado para mucha sangría y mucho acaparamiento de riquezas en pocas manos.

No hay que escandalizarse cuando puede leerse u oírse aquello de ¡Un patriota, un idiota! Y por más que se busca, difícil es encontrar al autor (que en algún momento habría) del dicho. No se piense que el deambular por los territorios patrios es de antiguo. Más en tiempos recientes hay políticos, de momento solo ellos, que enarbolan el banderín del patriotismo. Incluso el concepto patrio ha sobrepasado las fronteras para instalarse en Europa. Recientemente, Jasiel-Paris Álvarez, en su artículo "Un euro-patriota, un idiota”, mayo de 2025, reflexiona sobre ello.

Y a estas alturas, vencido el primer cuarto del siglo XXI, ¿cómo podría definirse ser patriota? Para existir la Patria debe haber patriotas. Parece obvio y ello sitúa la esencia de la Patria en las gentes que en ella viven y la sienten. El concepto “Patria”, comprende todas las vidas, las de quienes viven ahora y las que vivieron en ella, y por ella. Viene a colación la reflexión poética de Antonio Machado, en Campos de Castilla: ”en España lo mejor es el pueblo. Siempre ha sido lo mismo. En los trances duros, los señoritos invocan la patria y la venden; el pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre y la salva",

Se actualiza a través de la vivencia de pertenencia a un proyecto común que hermana a las personas identificadas con ella. Vivir, o morir, por la Patria solo tiene sentido si la conducta persigue proteger, ayudar, a las gentes que en ella viven. Y como son las gentes, las personas quienes conforman la Patria, todo lo que proteja a estas gentes se encuentra en el orden del patriotismo. Podría consecuentemente afirmarse que ser patriota hoy en España supone aportar toda la energía que se tenga al bien común de las personas que viven en España. Parece fácil decirlo, pero hay quienes se autodenominan patriotas, pero se llevan sus dineros a paraísos fiscales, defraudan y ello supone un grave perjuicio a las gentes españolas.

Hay quienes, alardeando de patriotismo y llenándose la boca con la “sagrada” palabra España, dejan que la gente padezca y muera a fuerza de desmantelar la sanidad pública, la patriótica, la de todas y todos. Quienes se dicen españoles de corazón, pero venden el poder real, el financiero e industrial, incluso la soberanía, a fortunas extranjeras. Quienes colaboran con los fondos buitre, para quitarles las viviendas a las gentes del pueblo. Quienes deciden que sea el opresor libre mercado el que imponga las reglas de la avaricia. “Por sus obras los conoceréis” y son tan claras, tan evidentes que muchos de los que se autodenominan “patriotas”, no paran de enriquecerse. Su patria de verdad es la del dinero, y el poder que otorga. Quienes son multimillonarios nunca han sido patriotas. Han utilizado la Patria, -la del pueblo- para arengar y enjutar a la violencia a las personas que, bien por ignorancia o casi siempre engañadas, si creían en la Madre Patria España. Y si de verdad es Madre, ¿por qué los que hablan en su nombre no cuidan a todas y cada una de las personas que de ella descendemos? ¿Por qué se oculta al pueblo?

Ha habido y hay aún, quienes han sido conscientes de la estafa que al pueblo siempre se le ha hecho con el truco “patriótico”. Y han optado por denostar el concepto o incluso trasladarlo a la esfera de lo simbólico. En el caso de Espronceda se aprecia claramente: “Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar.”

Otras personas abundan en el concepto Patria para rescatarlo del secuestro de las clases dominantes. La Patria hay que encarnarla y solo es posible asumir que se es patriota si a favor de las personas que conforman la patria así se conducen. Toda persona que por acción u omisión perjudique la vida de las gentes es un antipatriota. De hecho podría afirmarse que los auténticos patriotas han sido las personas que han pretendido ayudar al nacimiento de un mundo mejor para las clases populares.