Opinión

Lo más tranquilos posible

Lo más tranquilos posible
Con la cosa esta  de la política a veces protagonizamos considerables discusiones y cosas peores, como si nos fuera en ello la vida, que puede que sí, pero no suele ser la norma. El panorama es feo, horrible, no nos suelen decir las causas reales y profundas porque nosotros estamos para sentir, no para pensar, eso ya se tenía claro por el poder desde toda la vida: pan y circo; tú haces las leyes que ya haré yo su desarrollo; hecha la ley, hecha la trampa. Son máximas de andar por casa pero con mucho recorrido.

Ahora bien, es correcta la pelea ideológica coyuntural que tienen ahora el PSOE y el PP junto con sus respectivos compañeros de viaje. En cierta medida, no pasan de ser pugnas coyunturales, en la superficie de la sociedad, sin descender a planos más peligrosos. Es el juego democrático, un juego que, si a ustedes no les gusta, pueden cambiarlo con la condición de que ese cambio agrade a la UE y a la OTAN . Un juego vigilado por papás y mamás que no son tan consentidores como los padres familiares de ahora porque consentidores sí que son, de lo contrario, Puigdemont no andaría por ahí suelto diciendo memeces que sí, alguna razón lleva, pero no es este el momento de entrar en ello.

Que quieren lo que se supone un orden más acorde con el orden desordenado en el que el mundo occidental está inmerso en su decadencia evidente a causa del posmodernismo y de la ambición, mentalidad y resistencia a ser menos de EEUU y sus limpiabotas europeos (en este caso se incluye también a la mayor parte de la izquierda porque se acabó el juego en este campo), voten a la derecha (PP y Vox). Pero vamos a ver si el PP tiene arrestos para darle algo de coherencia a todo, vamos a ver si Feijóo llega como candidato a diciembre o recibe un castigo electoral en mayo y echan mano de Ayuso que se está viendo que posee una reacción inmediata ante la izquierda. Y vamos a ver si Vox se mantiene tan gallito como parece que es cuando choque con la realidad social que va por delante de sus gallardías.

O, miren, si de aquí a diciembre les ponen la cabeza como un bombo, tiren por la calle de en medio, vamos a irnos a la ficción y, como en la narración de José Saramago, voten todos en blanco o quédense en sus casas.  Pero voten lo que voten, estén preparados para todo porque todo puede ocurrir, hasta que Sánchez se hunda e intente unirse al PP y quitar de en medio a Vox, algo que tampoco le vendría mal al PP si es que el PSOE de ahora vuelve a ser el PSOE de la Transición y, sobre todo, de 1982 en adelante.

Así que vamos a estar lo más tranquilos posible, no se vayan a crispar demasiado con lo que les digan los medios que exageran y desinforman a menudo, todo para ganar dinero mediante el sensacionalismo. A observar y luego votar. La continuidad o la reacción también se deben servir en platos fríos. Hay mucho miedo a la libertad en la derecha y mucha estupidez en la izquierda cuando plantea asuntos que van a marcar sin duda el futuro. La solución la tienen los votos bien pensados.