Opinión

Queremos nuestra amnistía

Queremos nuestra amnistía

Andalucía tiene que estar decidida a reclamar su amnistía. No aceptamos un silencio por respuesta, Pedro Sánchez. La que dice el diccionario de la Real Academia Española que significa olvidar, la de perdonar ciertos delitos cometidos. Si la Cataluña de Puigdemont y Junqueras la pide, ¿por qué nosotros íbamos a ser menos?

Nuestro principal delito por el que nos debes perdonar, amado líder, es el de aspirar a un progreso mayor, en cuestionar la burocracia de Madrid sin pedir permiso para ello y en elevarnos como un cohete mientras que en la Meseta nos ven como un simple tren de Algeciras-Bobadilla.

Queremos nuestra amnistía. Ya no somos esa Andalucía atrasada, de charanga y pandereta, de bufones y pedigüeños. Andalucía es agrícola y ganadera, pescadora y jornalera; pero también tecnológica, científica y humanista. Un sector primario digitalizado que quiere más. Andalucía sigue celebrando sus tradiciones centenarias, llora con sus romerías y fiestas religiosas, contiene la respiración ante una verónica en el ruedo y pasea en caballo cuando le apetece; pero cuida de sus montes y sus dehesas como nadie, o es capaz de lanzar un cohete al espacio desde Mazagón. Perdón por no lanzarlo desde Sant Cugat del Vallès, ni pedir permiso por ello.

Andalucía es acogedora y hospitalaria, ofrece un turismo de calidad, pero sufre porque no llegan los millones para renovar infraestructuras que pertenecen al gobierno de Madrid.

Sigue siendo Andalucía la de los pueblos blancos, el olor a puchero, la del ensayo de un costalero de Semana Santa, la de la copla de Carnaval que se clava en las entrañas de la clase política a la que despelleja por Febrero; pero también es la que investiga contra el cáncer, la que mima a sus pacientes y tiene en sus hospitales a los mejores profesionales. Hospitales, por cierto, que reclaman más y más médicos que no llegan desde Madrid, en ese afán por seguir mermando nuestra sanidad, tan necesaria, tan maltratada. Otro delito más que perdonar en nuestra amnistía: médicos que se van por querer cobrar más y no pueden decir ni adiós. Qué maleducados, presidente .

Es la Andalucía del 4 de diciembre recuperado, la del 28 de febrero, la de ferias y verbenas; y la del verdeo, el algodón, la agricultura de precisión y la recuperación del olivar y el lince ibérico. Porque Andalucía es capaz de disfrutar y trabajar como nadie en España. Es Andalucía la que organiza finales deportivas, cumbres europeas o eventos internacionales a pesar de tener trenes decimonónicos y no terminar de vertebrar nuestro inmenso territorio. Y, a pesar de ello, viene usted aquí a pedirnos el voto, a que seamos siervos y lacayos, a que volvamos al caciquismo, al turismo, al atraso.

Nuestro delito ha sido pedir lo mismo que el vecino, y nos dicen que no es lícito por no tener voz propia en Madrid. Apúntelo en su lista. Otro más. Por eso le pedimos una amnistía que permita saldar la deuda en miles de millones que históricamente se quedaron en Cataluña o País Vasco cuando iban camino del sur, ese eufemismo mesetario para hablar de Andalucía, con el único fin de ensanchar las carteras del nacionalismo, las autovías de sus territorios y las fábricas y empresas que se marcharon de aquí para nunca más volver.